miércoles, 13 de abril de 2011

ENSAYO A LA CARGA DE GUNG HO!

¡A la carga! es un libro que enseña una filosofía administrativa que se llama Gung Ho: ésta ideología se basa en tres grandes principios que son: El espíritu de la ardilla, El estilo del castor y el don del ganso. En esta fábula Andy Longclaw un indio americano le enseña a Peggy Sinclair como ponerlos en práctica en Walton Works una empresa que está al borde de la quiebra y que gracias a estas enseñanzas ella logra sacarla a flote, por desgracia Andy muere pero antes de hacerlo deja un legado aprendido de la naturaleza que se puede poner en práctica en cualquier organización.

Me toco tragarme este libro como un “purgante” porque en realidad no me gusto ni poquito; en adelante explicare la filosofía administrativa y daré mis más sinceras opiniones ya que este es mi ensayo:

El espíritu de la ardilla:
Trabajo que vale la pena.
·         Saber que contribuimos a mejorar el mundo.
·         Trabajamos juntos para lograr una meta compartida.
·         Los valores son la guía de todos los planes, las decisiones y las actuaciones.


 Empecemos con el ejemplo que le hace Andy a Peggy cuando le explica que estamos contribuyendo a mejorar el mundo; le pregunta ¿Cuál ha sido el empleo más insignificante que has tenido? Y ella le responde que lavar platos en la cafetería de la Universidad a lo cual él le indica que si ella no hubiese lavado esos platos todos en la Universidad se hubiesen intoxicado por las bacterias de los platos sucios.


En realidad me parece una manera muy ingenua de motivar a una persona a hacer las cosas bien porque en teoría si suena bonito pero en la práctica es muy duro tener un trabajo jarto, monótono y mal pago; si yo tuviera un trabajo “soñado” en televisión o cine con un salario “astronómico” si mejoraría mi mundo y el de los demás porque “con plata” todo es posible, el dinero es poder, felicidad y libertad.





Y lo de “trabajar juntos” pues claro que los empleados de una organización deben trabajar unidos para que la empresa genere muchos ingresos que van a parar a los “bolsillos” de los “dueños del aviso” por supuesto.

Por otro lado tenemos los valores; estoy totalmente de acuerdo con este punto no solo en las empresas hay que tener principios sino también en todos los otros contextos en los que interactuamos.

El estilo del castor:
Control sobre el cumplimiento de la meta.
v  Un campo de juego con el territorio claramente demarcado.
v  Los pensamientos, las necesidades y los sueños son respetados, escuchados y llevan a la acción.
v  Capaces pero conscientes del reto.



Continuando con el estilo de este interesante roedor pues lo que yo entendí fue que en Walton Works les estaban dando ascensos a los empleados de acuerdo a sus habilidades  y después daban un paso hacia atrás confiando en que ellos iban a dar buenos resultados por estos estímulos que son como una recompensa por su actitud y aptitud hacia el cargo; este principio me parece más “aterrizado” que el de la ardilla porque en un mundo corporativo perfecto deberían darle a cada empleado el cargo que se merece de acuerdo a sus capacidades y con un salario directamente proporcional a la cantidad de horas de trabajo y a lo difícil que este pueda ser.


Bueno proseguimos con: los jefes deben dar órdenes con respeto sin ser “mandones”: mi gran problema  es que siempre he tenido puestos en los que me han tocado jefes irrespetuosos, groseros, autoritarios y desagradables entonces pues si sería ideal que hubiese una empresa donde los jefes fueran respetuosos, cuando yo tenga mi propio negocio seré una jefe súper respetuosa porque yo no hago lo que no quiero que me hagan a mí.









El don del ganso:
Alentar a los demás a seguir adelante.
Ø  Las felicitaciones, activas o pasivas, deben ser verdaderas.
Ø  Si no hay anotación no hay juego y felicitar por el progreso.
Ø  E=mc2-el entusiasmo es igual a la misión multiplicada por el circulante y las felicitaciones.


Seguimos con este “animalejo” que por cierto me quedo muy bien dibujado con sombrerito y todo el cuentoJ: Las felicitaciones de verdad nunca llegan a ser excesivas: son oportunas, en respuesta a algo, incondicionales y entusiastas: con respecto a esta afirmación no tengo nada negativo que decir, todo lo contrario me parece maravilloso que los gerentes feliciten a sus empleados cuando han hecho un buen trabajo porque esto los anima a seguir haciéndolo muy bien.

En los partidos de futbol los hinchas animan al equipo durante todo el partido no solo cuando meten un gol: esto significa celebrar el progreso, no solamente los resultados; también tengo una opinión positiva acerca de esta afirmación siempre hay que darle ánimo a los empleados porque esto genera entusiasmo y ganas de hacer bien el trabajo.

Para terminar hablaré de la formula que no solo se puede utilizar en las empresas sino también en la vida personal: e=mc2 El entusiasmo es igual a la misión multiplicada por el circulante y las felicitaciones; que puedo decir de esta “algebra de vereda” pues para mí no vale entusiasmo, ni misión, ni felicitaciones; lo más importante es el dinero porque ese es el motor que lo impulsa a uno a trabajar: la recompensa monetaria, “la platica”, los dólares y vuelvo y repito para que les quede bien claro: “con plata” todo es posible, el dinero es poder, felicidad y libertad y antes de irme les doy un consejo gratuito: pongan en práctica esta filosofía administrativa que les puede funcionar.



2 comentarios:

  1. exelenthe ensayo pienso tambn igual que la base funtamental por la que uno se motiva es el dinero pero tambn es como algo en tanto a hacer lo que a uno le gusta ..... me gusto su ensayo me ayudo a realizar el mio ps en algo estaba confuso

    ResponderEliminar
  2. De que te vale tanto dinero si te trata como basura para ganártelo, por eso, goung hu no es tanto el dinero, sino ser consciente de que, te lo mereces, te lo ganas porque vale tu trabajo; por eso prefiero estar en un trabajo que me paguen poco pero este feliz por contribuir en algo, por eso gung hu amiga!

    ResponderEliminar